¿De dónde viene el Ratoncito Pérez?

Cuando a un niño se le cae un diente, lo pone debajo de la almohada. Por la noche el Ratoncito Pérez lo cambiará por un pequeño regalo: unas monedas, algunas golosinas o un pequeño juguete.

Esta es la tradición en nuestro país y en otros muchos: es el Ratón de los Dientes en México, la petite souris (el Ratoncito) en Francia o el “Hada de los Dientes” (Tooth Fairy) en los países germanos.

El origen de este personaje se encuentra en un cuento francés del siglo XVIII escrito por la baronesa d’Aulnoy: “El Buen Ratoncito”. En él se cuenta la historia de un hada que se transforma en un ratón para ayudar a derrocar a un rey malvado. De ahí que en algunos países sea el Hada de los Dientes quien se ocupa de premiar a los niños.

El jesuita Luis Coloma fue el responsable de la llegada de este mito a nuestro país. En 1894 recibió el encargo de escribir un cuento para el futuro rey Alfonso XIII. La casualidad quiso que al futuro rey se le acabase de caer un diente.

El niño, que tenía 8 años por aquel entonces, estaba muy asustado por la pérdida dental. Para ayudarle, Luis Coloma quiso narrar en este cuento las aventuras del niño y el ratón, que cada noche recolectan los dientes de los niños de Madrid y los llevan a la casita del Ratoncito Pérez.

Aunque el Ratoncito Pérez de Luis Coloma habría nacido en el Palacio Real, su residencia habitual era “dentro de una caja de galletas en la confitería Prast”. La confitería en cuestión se encontraba en la madrileña calle Arenal, a la altura del número 8. En la actualidad, el Ayuntamiento de Madrid incluye una placa conmemorativa en esa dirección. El Ratoncito se convirtió con ella en el primer personaje ficticio en recibir un homenaje como este.

Además de la placa, en esa dirección se encuentra una pequeña estatua de metal y una casa-museo dedicada al Ratón. ¡Es una visita divertidísima para los más pequeños!

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