Hay una forma correcta de enjuagarse la boca

La ciencia lo tiene claro: enjuagarse la boca con agua después de lavarse los dientes elimina los beneficios de la pasta. Sobre todo si no te has cepillado los dientes durante al menos dos minutos.

Incluso las personas más preocupadas por su higiene bucodental suelen cometer este error. Se lavan los dientes tres veces al día, utilizan hilo dental y se raspan la lengua por las mañanas. Y, sin embargo, si al acabar el cepillado se enjuagan con agua, se estarán llevando por delante el flúor.

El flúor es un mineral que se encuentra en el fluoruro sódico. Se utiliza frecuentemente para evitar las caries y el crecimiento de bacterias que se asocian al sarro, por lo que es común encontrarlo en productos propios de la higiene dental. Aunque es perjudicial cuando se abusa de él, en su justa medida ayuda a fortalecer el esmalte. Si no te enjuagas con agua, permitirás que el flúor permanezca más tiempo en tu boca y que haga efecto.

Entonces, ¿cuál es la forma correcta de enjuagarse la boca?

Enjuagarse la boca correctamente empieza en el cepillado: hazte con un cepillo adecuado a tus necesidades. Elige una pasta de dientes orientada a tus necesidades específicas (si tienes dudas, recuerda que tu dentista sabrá asesorarte). Cepíllate los dientes después de cada comida, durante al menos dos minutos.

Tras cepillarte los dientes, añade un poco de agua a tu boca. Deja que se mezcle con los restos de pasta de dientes. A continuación, muévelo por toda la boca durante unos segundos y escúpelo. No vuelvas a enjuagarte: así mantendrás los beneficios de tu pasta dentífrica durante más tiempo.

También puedes optar por aclarar tu boca con un enjuague bucal específico, que cubra tus necesidades personales. Te permitirá tener un aliento fresco y aportará múltiples beneficios a tu salud bucodental: anti-placa, flúor, desensibilizantes…

 

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