¿Son seguros los piercings en la lengua?

Ya hace algunos años que los vemos: los piercings en la lengua están aquí para quedarse. Además de este, uno de los más conocidos, también son frecuentes los piercings orales en los labios, frenillo o incluso en las mejillas.

Resulta imprescindible acudir a un profesional cuando se vaya a realizar un piercing de cualquier tipo, pero especialmente para los orales. Un ligero error podría llegar a dañar un nervio o algún vaso sanguíneo. La precisión es clave en este asunto.

Además, el hecho de verlos frecuentemente puede hacernos creer que estas perforaciones son inocuas, pero no es así. Se estima que el 72% de las personas con un piercing en la boca han sufrido alguna complicación derivada de su uso.

Más allá del dolor que pueda causar su colocación, posteriormente existe un alto riesgo de infección y rechazo.  La presencia natural de bacterias y la humedad del interior de la boca dificulta la cicatrización de los tejidos, añadiendo complicaciones a la aplicación de este elemento estético. Las infecciones se dan en el 15% de los casos, y pueden suponer un cuadro de enrojecimiento, fiebre y supuración. Además, existe el riesgo de sufrir una bacteriemia (descarga pasajera de bacterias en la sangre a partir de un foco infeccioso), por lo que es recomendable acudir al médico si apareciese fiebre o se diesen escalofríos o temblores.

Incluso en los casos en los que la herida causada por el piercing oral cicatrice correctamente, su sola presencia puede dañar tu salud bucodental.

Los piercings orales (ya sean en la lengua o en cualquier otro punto de la cavidad bucal) afectan a la salud bucodental a medio y largo plazo. Algunos de los efectos más comunes es la recesión gingival y la enfermedad periodontal. Ambas son consecuencias del contacto del metal con la cavidad oral.

También es frecuente la halitosis en personas que llevan este tipo de piercings. El agujero que se crea para alojar el piercing dificulta la higiene bucal, y puede que proliferen las bacterias causantes del mal aliento.

Otros problemas derivados de los piercings bucales son las alteraciones del habla, especialmente en palabras con las letras R, S, T y L. También pueden darse traumatismos dentales, causados por el impacto del piercing de metal con la superficie de los dientes.

En general, lo recomendable es evitar este tipo de piercings y, en caso de ponérselos, recibir asesoramiento y seguimiento profesional. Cuidar especialmente la higiene y la salud bucodental también nos asegurará un buen mantenimiento.

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